El cuaderno azul de los lunes

(Historia emocional | Vida cotidiana | Superación personal)

Todos los lunes, Daniel escribía en un cuaderno azul. No importaba cómo hubiera sido la semana anterior. Ese ritual no se negociaba.

El cuaderno no contenía metas ambiciosas ni frases motivacionales. Contenía verdades.

Una etapa difícil

Daniel había perdido a su padre el año anterior. Desde entonces, los días parecían avanzar sin dirección. Sonreía en público, funcionaba en automático, pero por dentro todo estaba desordenado.

Un terapeuta le sugirió escribir. Daniel dudó. No se consideraba alguien expresivo. Pero lo intentó.

Palabras que ordenan

Al principio, escribió poco. Luego más. Escribió lo que dolía, lo que extrañaba, lo que no entendía. El cuaderno se convirtió en un espacio seguro donde no tenía que fingir.

Con el tiempo, los textos cambiaron. Aparecieron recuerdos felices, agradecimientos, incluso planes.

Un hábito que sana

Daniel entendió que sanar no es olvidar, sino aprender a convivir con la ausencia sin romperse.

Cada lunes, el cuaderno azul lo ayudaba a empezar de nuevo.

Reflexión final

A veces no necesitamos respuestas. Necesitamos un lugar donde poner lo que sentimos. Y escribir, incluso sin saber cómo, puede ser el primer paso.

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